Pasadizos del recuerdo, historias propias que partieron un poco con ellos, los amores del ayer. En una charla de café enfoqué en voz alta mis amores de ayer, una sonrisa iluminó mis labios, el hecho que hayan sido parte de mi vida.
Olores disparan recuerdos, de mandarinas a whisky. Es una lástima que mientras estamos en esos pequeños momentos no nos esforcemos un poco más en almacenar tantos lindos momentos, por lo general nos preocupamos más en sentir, todo bien, a la postre la imaginación llena los espacios en blanco.
Amor es amor, dure dos días o dos siglos, el tiempo es incapaz de medir la huella.
Tengo la suerte de no haber sufrido de amor platónico, alguna vez me enteré que inspiré algo similar y valientemente salí disparada por la puerta, detesto ver caras largas. Caminatas por el puente de los suspiros, despedir el año bailando "Rumba de San Martín", conciertos cómplices, intentos de enseñarme a cocinar, sonrisas, miradas, realidad, despedida. Las despedidas elegí minimizarlas en mis recuerdos, la mayoría son amigos hasta el día de hoy.
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