Monday, February 29, 2016

La controversial entrega de los Oscar's de éste año fueron bañados en una ola humana a la potente voz e interpretación de Lady Gaga con la canción "Hasta que no te suceda a ti".
Gaga ante un piano blanco entonó un artístico llamado a la seriedad y consecuencias  de crímenes sexuales. Varios sobrevivientes dieron un paso al frente con sus dolorosas heridas pintadas en la piel.
El teatro aplaudió de pie, no había ojos secos en esa sala, tampoco en la comodidad de mi almohada.
Yo he caminado esos dolorosos caminos. Los crímenes sexuales son los más comunes y a la misma vez los menos entendidos. Socialmente no se entiende el porqué un episodio (o varios según el caso) pueden trastornar, deprimir, enojar hasta el punto de alterar la vida de una persona. El pedido de olvidar para seguir empeora la situación. No hay nada de normal en que se humille dignidad embarrando genitales.
La familiaridad con el atacante no crea una fecha de expiración o justificación.
Toma tiempo recuperar control con ese bloque pesado en el alma.
Minimizar lo sucedido por comodidad ajena, creará ampollas en una ya bastante complicada situación.
Grité. Sollozos partían mi alma tratando desesperadamente de entender el porqué yo. Porqué el dolor, porque no me creían, porqué?
Mi dolor era inconveniente para muchos, decidieron paz sobre mi sanidad.
Por varias décadas intenté curar mis heridas con ellos al lado. No se puede ser vegetariano en una carnicería.
El asumir mis dolores me ayudó a ser sensible sin temor a ser vulnerable.
Víctima es la que sufre sin escape, sobreviviente es quien puede contar historias de lo que aprendió.
Antes les pedía entendimiento, cariño, hoy les exijo distancia.

http://youtu.be/ZccLZ3qBYyE

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