Todos los miércoles. Por varias semanas (contar el número es tan cruento como el motivo) me veo observando el teléfono, buscando una buena razón para llamar.
Fue lo ultimo que le dije, "te llamo mañana".
El sentimiento se negaba a aceptar lo que la razón ya sabía "game over" "no da para más ".
No hubo entrenamiento. Un te quiero desde el alma bañado por realidad. Los compartimentos no sirvieron, el peso de la historia reventó el anaquel del alma. Perdí mi primer amor. Perdió su primer amor. No hay lazos ni muñecas que recordar.
Todos los miércoles, de realidad se llena la ilusión de oír tu voz otra vez.
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