- Este mágico olor que me lleva a la niñez. Hierba recién cortada, flores marchitas, brisa de mar y pescado. Ha llovido desde esa niña. Me fascinaba sentarme al borde de este malecón, sabiendo que las endebles bardas de madera no harían diferencia si se me iba el pie al vacío, la de tardes que me tumbe en esta esquina viendo el atardecer, más de una vez alguien salió vociferando mi nombre por estos lados, dependiendo de cuán grande era mi bronca contestaba.
- Si no me encontraban en casa seguro en algún rincón del malecón estaba. El verde manto del Pacífico danzaba para mi, las crestas de espuma dibujaban hermosas líneas blancas, me quedaba observándolas hasta que se volvían plateadas lineas que bailaban con la luna. Analogías de filosofías, el inicio, el final.
- La tarde se presta para retozar en recuerdos, hay belleza en ellos. Gente pasa y sonríe al verme sentada frente al mar.
- Un anciano me toma por sorpresa sentándose en la misma banca.
- -¿Hermosa tarde verdad? - el comentario nace mientras ubico su cara en mi recuerdo.
- - Si - patitas pa'que te quiero se llamó la historia en mi cabeza, me levanté de la banca como un resorte. El hombre levantó la cabeza para mirarme. A través de los gruesos lentes vi un poco de la cara que fue.
- -Te pareces a una chica que conocí - movía la cabeza para verme mejor - tal vez es el pelo crespo, tienes un aire a ella.
- -¿ A quien?
- -Una chica que vivió por aquí hace muchos años, solía escaparse al malecón seguido, tenía un genio de mierda - se reía mientras hablaba.
- Lo miré por quien era, no por quien yo recordaba.
- -¿ Qué fue de ella?
- - Se olvido de la gente que le mato el hambre, una desagradecida más . Yo ayudé a mucha gente, no todos me pagaron bien.
- - Tal vez el mejor regalo que ella te puede hacer es que te quedes con ese sentimiento, el que creas que hiciste bien.
- Me despedí llamándolo por su nombre, es mejor seguir contemplando el mar desde una esquina más feliz.
Thursday, March 13, 2014
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