Monday, July 16, 2012
Tengo dos. Uno no se enteraría de la verdad aunque se la taladraran por delante. El otro se inventaría razones para buscar hacer de la verdad una razón más para sentirse estafado por la vida. La mente del primero es brillantemente creativa, de a ratos, con grandes destellos en los cuales te permite ver un poco el desperdiciado talento en el que trata de ser una triste caricatura de él mismo. El segundo es un festín filosófico, todo tiene un por qué, un cómo, un sentido, devora con pasión los temas que le atraen. El primero es el alma de la fiesta, ríe y baila, cuenta chistes, con esa carcajada contagiosa que llena los espacios de alegría. El segundo estaría más cómodo dentro de una fiesta sirviendo tragos detrás de una barra, creando intrincados brebajes exóticamente decorados, analizando las reacciones y teniendo a alguien al lado para poder debatir las mismas. El primero fue confundido desde chico con un sentimiento de entendimiento a estupideces congénitas, sólo por el hecho de existir, la culpa nunca fue de él, por ende la responsabilidad tampoco, se da el lujo de considerarse ejemplo por trabajo ajeno, adora enterrar la cabeza en la arena, no en vano terminó compartiendo su vida con un triste intento de ser humano. El segundo tuvo algo muy parecido al primero, una enfermiza dedicación que a la postre no fue suficiente, siempre consideró que el primero le había quitado demasiado, a todo nivel, una enfermiza competencia de poder falso, una silente respuesta que invita a continuar en el esfuerzo de ser nada. Muchas veces me encuentro recordándolos, sólo para confirmar que no hay manera que quiera ser parte de esa triste sinfonía.
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Que haces hablando de mis hermanos. Jijiji... la descripción es tan parecida que asusta. Eres maravillosa con tus palabras. T Q M...
ReplyDeleteUn abrazo Cristyal
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